Solo 1 de cada 4 empresas logra pasar de las pruebas de concepto a resultados medibles con IA.
BCG · 1.000 ejecutivos, 59 países
Casi nunca falla la tecnología. Falla el orden: se automatiza un proceso que ya estaba roto y la empresa llega más rápido al lugar equivocado, ahora con factura mensual.
Por eso trabajamos con una premisa prestada del piso de planta japonés: kAIzen — primero el proceso, después la IA. Kaizen lleva setenta años resolviendo la primera mitad: ir a donde el trabajo ocurre, contar los clics reales, preguntar «¿por qué?» hasta que la respuesta incomode. Lo que Kaizen nunca tuvo fue velocidad de ejecución: el rediseño se diseñaba el miércoles y se implementaba dieciocho meses después. La IA resolvió esa segunda mitad.
En la práctica: un Kaizen Event de cinco días — un equipo, un proceso — que el lunes va al gemba y el viernes deja el proceso nuevo funcionando y el viejo apagado.
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